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domingo, octubre 24, 2021
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Por qué el masitinib puede ser la “bala de plata” como tratamiento contra el Covid

Logró hacer descender la carga viral hasta 200 veces, en un estudio en ratones, según un estudio publicado en Science. Cómo actúa para frenar la infección.

La noticia es prometedora y acaba de salir en la prestigiosa revista Science: investigadores estadounidenses, partiendo de una biblioteca de casi 2.000 drogas antivirales, seleccionaron las mejores candidatas contra el Covid y encontraron una a la que ahora apuestan con optimismo, ya que generó una reducción de más del 99% de la carga viral en ratones. Se llama masitinib.

Si bien hablamos de fase preclínica -o sea que se hizo en animales-, el masitinib ya está siendo probado en humanos en otra investigación que se realiza en un hospital de Francia. Volveremos sobre este punto al final de estas líneas.

Volviendo al paper de Science (“Masitinib is a broad coronavirus 3CL inhibitor that blocks replication of SARS-CoV-2”, o “Masitinib es un inhibidor amplio de 3CL del coronavirus, que bloquea la replicación del SARS-CoV-2”) es resultado del trabajo de científicos de las Universidades de Chicago y de Duke.

El trabajo promete no solo porque confirmó una disminución de los títulos virales de los ratones de hasta 200 veces sino porque probó que la acción para llegar a esa reducción podría exceder las particularidades de las variantes de Covid. Es decir, iría por un carril distinto.

¿Qué hace el masitinib en su interacción con el coronavirus? Inhibe una de las enzimas del SARS, crucial para su replicación: la proteasa viral.

Una paciente con Covid en la terapia intensiva del Hospital Central de Mendoza. Foto: Los Andes

Una paciente con Covid en la terapia intensiva del Hospital Central de Mendoza. Foto: Los Andes

“La inhibición de la proteasa es el blanco de acción de la droga. Se llama ‘proteasa’ porque de algún modo ‘corta’ proteínas grandes en pedazos más pequeños”, explicó el bioquímico Jorge Quarleri, “virólogo” investigador Principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS).

Fiel a su campo de especialización, Quarleri explicó que “la terapia para el VIH que se utiliza hoy aprovecha drogas que, igualmente, inhiben la proteasa de ese patógeno”.

De “in vitro” a “in vivo”

El paper aclara que, además de la reducción de los títulos virales, “hubo una reducción de la inflamación pulmonar”. Como es esperable para un medicamento de este tipo, los autores sugieren, hacia el final del paper, que la acción del medicamento podría ser más beneficiosa mientras más temprana sea su administración.

Por cierto, se hace por vía oral, y los resultados positivos se vieron tras 6 días de medicación, con una dosis parecida a la que hubiera recibido un humano.

“Es claro que la utilidad que proponen es para la etapa aguda de la enfermedad”, aclaró Quarleri y, siempre en el plano hipotético, esbozó que un esquema posible de administración podría ser “luego de la aparición de los primeros síntomas por Covid o, quizás, tras confirmar haber sido contacto estrecho de un caso positivo”.

En un contexto en que la muy contagiosa variante Delta avanza a pasos agigantados generando nuevas oleadas de infectados, hay que remarcar que, en la fase “in vitro” del ensayo, los científicos probaron la eficacia del fármaco contra las variantes Alpha (“ex” Reino Unido), Beta (ex Sudáfrica) y Gamma (ex Manaos).

No obstante, opinó Quarleri, “la proteasa no se puede permitir cambiar o mutar demasiado porque eso le haría perder la capacidad para desempeñar su función. Por eso las proteasas virales suelen ser un blanco apetecible de acción”.

Pero por muy prometedora que sea la droga, no se puede asegurar que alguna variante nueva de Covid desarrolle una “resistencia natural” a la acción del masitinib. En palabras de Quarleri, “quedará por ver si el sitio bien definido de unión del masitinib a la proteasa viral muestra cambios entre las variantes”.

Una por una

El trabajo de “desmalezamiento” que hicieron estos investigadores es digno de mención. “Examinamos una biblioteca de 1.900 medicamentos clínicamente seguros contra OC43, un coronavirus beta humano que causa los resfríos comunes, y evaluamos los principales éxitos contra el SARS-CoV-2”, introducen en el paper.

De esos, seleccionaron “20 fármacos que inhibieron significativamente la replicación de ambos virus en células humanas cultivadas”.

Luego se quedaron con 8, que habían inhibido la actividad de la proteasa principal del SARS-CoV-2 (3CLpro). Y de esos 8, “el más potente (aseguran) fue el masitinib, un inhibidor de la tirosina quinasa biodisponible por vía oral”.

Con el avance de la variante Delta, preparan espacios de internación. Foto: Reuters

Con el avance de la variante Delta, preparan espacios de internación. Foto: Reuters

La prueba con ratones se hizo tras 12 horas desde la infección. Uno puede suponer que en la fase clínica se barajarán tiempos más “realistas”, considerando que la aparición de síntomas por Covid puede llevar días.

Para los inquietos del detalle, acá van más aclaraciones de Quarleri: “El blanco de acción del masitinib es la llamada ‘proteasa mayor’ (y no otra menor que también tiene un rol importante en la replicación) del virus. Esta enzima es la responsable de cortar una proteína que el virus sintetiza durante su replicación dentro de la célula”.

¿Por qué la corta? Porque es “es como una ‘salchicha parrillera’, imposible de digerir. La corta en pequeñas proteínas, que así serán funcionales y permitirán que el ciclo de replicación siga avanzando”.

Dudas y efectos

Por fuera de la evidencia antiviral y antiinflamatoria que confirma el paper de Science, el masitinib se vino probando en humanos con Covid y con otras patologías, en Francia.

Hace cosa de un mes, de hecho, fue noticia que el laboratorio AB Science, que había estado llevando a cabo varios estudios en humanos con masitinib y había debido suspenderlos por la detección de un potencial riesgo de cardiopatía isquémica (dolor o malestar en el pecho recurrente), finalmente logró retomar los ensayos, contra el compromiso de aplicar una serie de medidas de seguridad que fueron aceptadas por la ANSM, la “ANMAT francesa”.

Esos ensayos (ahora retomados sin, entre otros, pacientes con antecedentes cardiovasculares) incluyen el estudio mencionado al comienzo de estas líneas, que realizan con personas internadas por Covid grave (fase 2), un estudio en personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), en fase 3, y uno -también en fase 3- en adultos con un trastorno inmunológico raro llamado “mastocitosis”.

Hisopado para detección de Covid. Foto: Maxi Failla

Hisopado para detección de Covid. Foto: Maxi Failla

Sin embargo, explicó Quarleri, “aunque los autores del paper de Science citan el estudio clínico de Francia, descartan que la acción de la droga sea por el fundamento que sostienen los franceses, quienes además combinan la droga con un fármaco adicional”.

De todos modos, concluyó, “el estudio francés, tal vez por ‘carambola’, dará información útil para conocer la acción del masitinib, ya en una fase clínica”. El paper, opinó el virólogo, “es una interesante primicia”.

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